Tren al Sur



Hace unos días, al realizar un repaso de las vivencias familiares ocurridas hace algunos años atrás me encontré con unas fotografías tomadas en la zona de Entre Ríos. Pero de entre todas estas imágenes las más llamativas fueron las que nos situaban en contacto inmediato con el puente que daba paso al tren conectando así la ruta entre Tupiza y Villazón. Inmediatamente se fue articulando la trágica sombra de un cuadro, casi surrealista, que nos mostraba a este mismo lugar pero sin la presencia del puente integrador y muy simbólico para nuestra región el cual había sido arrastrado hace algunas semanas por la corriente del río San Juan fortalecido con el afluente del río Tupiza, precisamente en este lugar denominado “Entre Ríos” por esta singular característica hidrográfica. A raíz de este hecho, con seguridad, son muchas las personas que remiten sus vivencias y crónicas asociadas a un testigo silencioso, a decir de este puente ferroviario, que percibió grandes proezas y desventuras en muchos años desde su construcción.

            Con lo sucedido, el recorrido habitual del tren se ha visto perjudicado y suspendido sin contarse con un acceso por vía férrea hasta la frontera con la República Argentina con lo que también se ve perjudicado un icono de desarrollo e integración concretada en los años veinte, del siglo pasado, que logró la vinculación con el vecino país al sur de Bolivia, por este medio. Desde entonces, esta “vía” de transporte ha sido un bien muy relevante por su representatividad dentro del territorio nacional y una especie de exclusividad, ya que en las políticas erróneas de los últimos años lamentablemente se fue cortando este servicio de transporte en vez de promoverlo como otra forma de integración nacional (el cual antes llegaba hasta La Paz). Por tanto incluso se lo asume como parte del patrimonio regional que cuenta con un sin número de anécdotas y reminiscencias, casi existencialistas, como el simple hecho de haber caminado por las rieles como un elemento homogéneo de todo niño de la región que se encuentra con sus pares mediante esta escena infantil. De igual forma, dentro de las vivencias colectivas, hace años atrás se menciona que por gestiones logradas se obtuvo el funcionamiento, exclusivo, del “tren carnavalero” que llevó a los residentes de regreso hacia Tupiza para poder disfrutar del carnaval tradicional que comenzaba, sobre todo, el sábado de carnaval.

Ahora, como la naturaleza va cambiando, el puente ahora inexistente deberá tardar algún tiempo para restablecerse y ser un nuevo participe de las generaciones cambiantes al igual que ese río que cuenta con personalidad propia cambiando sus aguas de forma permanente. De igual manera el tren al sur seguirá transportando a una diversidad de personas, y personajes; siendo estos soldados que se dirigían hacia la Guerra del Chaco o simples pasajeros consuetudinarios o turistas que encuentran en este medio la mejor forma de viajar con un estilo y esencia diferente. Dentro del terreno netamente simbólico el tren también significa una vía de acceso hacia la tierra sureña para los que ahora nos encontramos alejados espacialmente pero no desarraigados. El puente y el tren llevan consigo una variedad de significaciones como la integración, unión y otros con una connotación siempre positiva por lo cual estaremos a la espera de la restitución de un nuevo puente y el servicio del ferrocarril que nos permita abordar ese tren al sur para seguir sumando las crónicas de la existencia individual y colectiva en la Región de los Chichas.