Atocha, fortaleza minera del sur

El paisano Freddy Tarcaya Gallardo, comparte esta publicación dedicada a Atocha, capital de la segunda sección municipal de la provincia Sur Chichas.

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Diamantes

El secreto guardado por los volcanes en los Lípez

Por Antenor Fernández Yañez

El periodista Antenor Fernández Yañez, de la revista
Nuevos Horizontes de EL DIARIO, cerca al hito LXXX,
fronterizo entre Bolivia y Chile, al fondo yergue altivo su
cono el imponente volcán “Licancahur” en Sud Lípez - Potosí. 
“Fama constante hay y yo lo vi, muchas veces en la provincia de Los Lípez (sudoeste de Potosí) al igual que en la de Atacama, su vecina, había finísimos diamantes y que por un poco de coca, que no valía dos reales, había dado una india vieja un puñado de ellos, brutos que valieron en España muchos ducados”, afirma Pedro Alonso Barba, en su célebre libro “Arte de Los Metales”, cuya edición fue autorizada por Paulo de Barondelet en Madrid-España el 28 de septiembre de 1639.

En cuanto al potencial minero que tiene la meseta andina de Bolivia (La Paz-Oruro-Potosí), la revista Nuevos Horizontes de EL DIARIO, revela aspectos puntuales del trabajo de cuantificación desarrollado por el sacerdote español Barba, hace cinco siglos.

En sus apuntes afirma: “En una de las jornadas (travesías a pie) que hay desde Potosí a Los Lípez junto a la que llaman Aguas Calientes, por la que allí mana (brota), hay una pampa llena de género de piedras cristalinas, puras y transparentes, labradas de la naturaleza, en ángulos que rematan en punta”.

“Recogí cantidad de ellas -prosigue- todas las veces que por allí pasé, admirando de su hermosura, porque parecía cada una un sol a la reflexión de sus rayos; la mayor que hallé era del grosor de un dedo pulgar”.

DIAMANTES EN LAVA FÓSIL
Los diamantes son expulsados desde la profundidad de la tierra, por la ERUPCIÓN VOLCÁNICA en el magma (lava), este se enfría en rocas ígneas: kimberlitas, adoptando diferentes tonos de coloración: azul, rosado, negro, rojo, violeta, verde, amari-llo, etc.

“Turquesas muy finas se sacan en Atacama, una ví yo en Los Lípez, tan grande como un real de a dos; es gala muy estimada (apreciada) entre los indios de esta provincia, traer sartas de pedrezuelas de este género menudas y curiosamente labradas, traenlas los varones más gruesas a los cuellos, como gargantillas”.

Generalmente, los diamantes se forman en profundidades de 140 a 190 kilómetros, en temperaturas de 1.000 grados centígrados y a unos 50 kilobares de presión, es decir el diamante es la piedra más dura utilizada en la industria, con preferencia en la elaboración de joyas por su estructura y belleza.

“Amatistas hay muchas en el cerro de su nombre, que está junto al asiento de Minas de Esmoruco y en el rico de Santa Isabel del nuevo Potosí, se sacaban entre sus metales de plata, riquísimas y maduras piedras de este género, hay las también hacia el Paraguay y Buenos Aires críanse en sus pampas o llanadas (planicies) debajo de tierra, que se llaman cocos, que son como bolas, tan grandes como una cabeza de puntas de durísima piedra de casta de pedernal, maravillosamente labradas por la naturaleza.”

MUERTE EN “LA HEDIONDA”
“Recién descubierto, el rico asiento minero de San Cristóbal de Los Lípez, fui yo a aquella provincia, en este tiempo en un hermoso alto y muy capaz cerro, que con otras lomas, rodea el sitio en que se poblaron los mineros, descubriéndose dos de nación gallegos, una veta que al principio se llamó de su nombre y después hasta hoy La Hedionda por sus nocivos efectos”.

“Comenzose a sacar metal muy rico Tacana entre Calichal blanco y poco a poco se ahondó no se pudo pasar adelante (avanzar); porque el mal olor que de allí salía, lo impidió con muerte de algunos indios de los que en ella trabajaban”.

“Déjose -continua Barba- por más de cuatro o cinco años, al cabo de los cuales, estando también yo presente, intentó otro minero proseguir en la labor, por la riqueza del metal y parecerle que en tanto tiempo ya habría desvahodado (ventilado) y evaporarse el mal olor, pero cóstole la prueba dos indios que se murieron, luego con lo que se dejó hasta hoy”.

Barba, fue testigo de la muerte de muchos mineros en su mayoría indígenas lipeños, quienes se internaban en las profundas galerías, para sacar el mineral, cargando sobre sus espaldas “botas” (mochilas de cuero), envueltos en ga-ses tóxicos, no tenían salvación, encontraban su final, en forma irremediable.

FRANJA DE FUEGO DEL PACÍFICO
La faja polimetálica del altiplano de Bolivia, Cordillera Occidental de los Andes, limítrofe con Chile, es la “zona caliente” formada por más de 35 volcanes en su mayoría “dormidos” (inactivos), toda esta franja que se extiende a lo largo de nuestro continente forma parte del “Cordón de Fue-go del Pacífico”.

“El Uruputuncu”, “Tata Sabaya”, “El Utu-runcu”, “Caltama”, “El Asotán”, actualmente expulsan desde sus altos conos, delgadas “fumarolas”.

Toda esta meseta está constituida por otros volcanes como: “El Challviri”, “Licancahur”, “Putana”, “Quetena”, “Apacheta”, “Chico”, “Ollague”, “Parinacota”, “San Javier”, “Chascos”, “Chiguana”, “Llipe”, “Julina”, “Tunupa”, “Cerro Grande”, “Chachacomani”, “Pilaya”, “Isluga”, “Inca Camacho”, “Pachayatas”, “Chaturi”, “Khaspani”, “Payrumani”, “Sajama” y otros.

Hace miles de años, estos imponentes volcanes expulsaron abundante magma, en esa “lava fosilizada”, Barba en el siglo XVI, durante sus expediciones y largas caminatas por esos desolados parajes encontró diamantes, gemas de diverso tamaño y tonalidad.

No existe vegetación en toda esa zona próxima al cordón volcánico, el silencio es absoluto, uno siente la sensación de estar caminando en otro planeta.

En la década del 80‘ a bordo de las aeronaves “Learjet 35A” del Servicio Nacional de Aerofotogrametría de la FAB, realicé varias misiones de exploración y reconocimiento, sobrevolando la meseta de Sud y Nor Lípez (Potosí).

Desde el aire se puede apreciar los campamentos mineros en los cráteres de estos volcanes de empresas dedicadas a la extracción y explotación del azufre, tanto en el lado boliviano como en el sector chileno.

En expediciones terrestres posteriores, pude establecer en el mismo terreno el potencial que tiene el sudoeste de Potosí, con recursos estratégicos: litio, boro, ulexita (evaporíticos); en los salares: Uyuni, Coipasa, Chiguana, Empexa en la desembocadura del Río Grande de Lípez.

Grandes reservorios de agua dulce subterráneo, como el bofedal de Quetena Chico, vientre madre del Silala, una delgada vena discurre por debajo de la tierra y rebrota en ojos en el límite fronterizo con Chile, país que canalizó este caudal para favorecer a varias poblaciones asentadas en el desierto de Atacama, entre ellas Chuquicamata, la mina de cobre más grande del mundo usurpada a Bolivia por asalto armado en 1879.

El proyecto geotérmico “Sol de Mañana”, cerca a Laguna Colorada, ofrece las mejores perspectivas para la electrificación de esta zona, constituida por la Reserva Natural de Fauna y Flora Andina “Eduardo Avaroa”, con notable afluencia de turistas que llegan a este desierto considerado como uno de los más bellos del continente.

URANIO-ORO-COBRE
La meseta de Los Lípez, compuesto por montañas, volcanes y subsuelo, que se ex-tiende en el sudoeste de Potosí, guarda en sus entrañas recursos estratégicos cuantificados por diversas instituciones que realizaron estudios de prospección en esta zona próxima a la frontera con Chile.

Está confirmada la existencia de Uranio, (Los Lípez, cumbres de Los Chichas) un material radioactivo de alto poder, por razones obvias no se puede, ni debe proporcionarse los sitios donde se encuentra este mineral valioso, utilizado en reactores nucleares, armas atómicas y diversas ramas de la industria aeroespacial.

El misionero Barba, a bordo de un galeón, zarpó de España en junio de 1588, navegando por el Atlántico, después de tres años de largo viaje, llegó a Tarabuco (Chuquisaca), de ahí se trasladó a San Cristóbal (meseta de Los Lípez), durante su formación sacerdotal, acumuló conocimientos básicos para dominar el arte de las aleaciones metalíferas, con procedimientos rústicos de esa época en la fundición y transmutación de metales diversos.

“El Arte de Los Metales” con información primaria en torno a la exploración, explotación y refinación, fue condensado y re-editado por la Sociedad Geográfica y de Historia de la Casa de la Moneda de Potosí, saliendo a circulación en febrero de 1967.

Antenor Fernández Yañez Cel. 73041229.

Caminando por los recuerdos de Chajrahuasi


Tupiza representa una diversidad de aspectos dentro de los cuales su historia toma mayor fuerza. Sin embargo, la inexistencia de algunos lineamientos de preservación patrimonial hace que cada vez nos lamentemos más del deterioro de varios lugares pintorescos. De esta manera, uno de los espacios inmediatos ha significado Chajrahuasi en el cual la ex hacienda de Aramayo aparecía de forma misteriosa, desde las entrañas del cerro colorado, generando pensamientos, novedosos o recurrentes; donde este lugar fue testigo de una serie de vivencias para muchos de nosotros siendo referente principal para conversaciones y convocatorias. Con todo esto, cuando las personas han partido hacia otros destinos, ven pasar el tiempo entre recuerdos y nostalgias, tratando de no desarraigarse de una identidad que lucha al no encontrarse en su territorio originario. Así, emergen los diferentes espacios que generan esas remembranzas y por tanto el sentimiento de añoranza por volver a esos lugares para recrear vivencias pasadas, aunque sea en otras circunstancias. Tristemente, nada es estático y todo se trasforma; y de esta manera, hace algún tiempo, al caminar por esa ciudad sureña las impresiones recibidas inspiraron estas ingratas líneas:

“Al haber llegado a Tupiza, como siempre no encontré cambios significativos y, ya sea,  paseando o caminando por la ciudad, buscaba lugares que no me traigan ningún recuerdo, es decir, que hayan alterado la normalidad de ese “pueblito encantado”. Fue así que pasé gran parte de los primeros días de los esperados recesos de fin de año para volver a las entrañas (hablando en todo aspecto) que te vieron partir en busca del cambio de la rutina de vida, esto con diferentes fines y motivos, como lo hacemos gran parte de habitantes que nos alejamos para volver, o no, un día. La verdad es que lo que pasó ese día lluvioso, o por lo menos con amenazas de lluvia, fue algo raro ya que me puse a pensar desde hace cuánto tiempo no caminaba por este sector de la ciudad, o es que el “desarrollo y crecimiento” de las ciudades es tan rápido, pero en fin, era el sector que un día se denominó Chajrahuasi, el cual parecía una deconstrucción surrealista, ya que todo lo que conocía hace algunos (y no son muchos) años parecía que no existió, o es que tal vez por un fenómeno astronómico de alineación de planetas se había invertido.

            Era ese lugar en el cual un día solíamos jugar; ya sea, con la familia, amigos, compañeros, o cualquier conocido coyuntural con el cual el fin era compartir y divertirnos; ahora se convirtió en una especie de nueva ciudad o una ciudadela, llena de casas y construcciones que eliminaron todo el recuerdo que uno podría tener, y es que no pretendo comparar mis “pobres” recuerdos con los que suelo escuchar de las personas que pudieron conocer este lugar mucho tiempo antes que yo, pero cada quien es más rico o más pobre en recuerdos, y lo que debe ser importante, creo que, es el saberlos recordar. Lamentablemente no se supo elaborar un plan de urbanización organizado y sin atentar contra áreas verdes (gratuitas) y lugares de esparcimiento y, por qué no, contra los recuerdos de tantos otros románticos que al igual que yo a veces tratan de vivir de vez en cuando en una performance realista”.

(EpE, Cochabamba 2 de marzo de 2007)

Ataúd ocasionó pánico y terror en Gran Chocaya

Por Antenor Fernández Yañez

La noche era oscura, el frío, las tholas y paja brava sacudidas por el viento emitían agudos silbidos, era la característica en las minas circundantes a Gran Chocaya y Animas, en esas circunstancias, don Ciprián Tolaba, que salía de su faena cotidiana, cumpliendo su “punta” (turno), al ingresar a un callejón del campamento, creyó oír un extraño ruido, se detuvo en seco, dio unos pasos y quedó mudo de espanto, delante suyo estaba ¡Un ataúd..!

El humilde minero, quedó petrificado de susto, se le hizo un nudo en la garganta, sus cabellos parecían erizarse, tenía la impresión que su guardatojo se suspendía hacia arriba, su corazón latía aceleradamente, se quedó mudo.

El ladrido de un perro, le hizo reaccionar, retrocedió y corrió despavorido por una angosta quebrada, hasta llegar casi enloquecido, a su pequeño cuarto, ubicado en la falda del cerro.

Enigmático petroglifo en Villazón muestra un antiguo eclipse de luna

Por Antenor Fernández Yañez
Si bien los CHICHAS, fueron sometidos por los quechuas,
esta milenaria cultura pervive en el tiempo: en sus tradiciones,
música, gastronomía, vestimenta, mantienen intacto
el legado heredado de sus antepasados. (Foto O. Rivera). 

Tiene casi un metro de diámetro, exhibe en medio de un círculo figuras humanoides, zoomorfas y presumiblemente fueron plasmadas en la pared de una roca por los antiguos Chichas, podría ser la reproducción de un ECLIPSE LUNAR, y tendría una antigüedad de más de tres mil años, se encuentra en el cañadón de Sococha a 20 kms. al este de Villazón.

Este enigmático tesoro arqueológico del pasado de nuestro planeta, forma parte de un conjunto de petroglifos, jeroglíficos, pinturas rupestres descubiertos desde junio de l954, por Dn. Alfredo Saiquita Castillo, un inquieto explorador e investigador que hizo un detallado inventario de los sitios arqueológicos en la Provincia Modesto Omiste y Sud Chichas, al sur del departamento de Potosí.

La revista Nuevos Horizontes de EL DIARIO, se permite entregar a sus lectores este trabajo de investigación sobre la milenaria cultura de los Chichas, en la perspectiva de que las futuras generaciones tengan una percepción e información apropiada en torno a las etnias que se asentaron al sur de Bolivia y el norte de la Argentina.

Los hombres y mujeres del campo desde épocas remotas, desarrollan sus faenas siguiendo las diversas fases de la luna, para echar la semilla en la siembra del maíz, la pesca, la esquila de la fibra de sus animales, la poda e injerto de árboles frutales y otras actividades cotidianas.

Muchos investigadores coinciden en afirmar que los antiguos Chichas, fueron descendientes directos de los Arawacks, llegaron a este continente hace l2.000 años desde la Polinesia navegando por el océano Pacífico, cruzaron el desierto de Atacama para asentarse en ALOTA (Sud Lípez), desde esta meseta se extendieron por todo el sur del Alto Perú (Bolivia), hasta más abajo de Humahuaca (Argentina).

DESDE LOS LIPEZ A LOS VALLES DEL RÍO SAN JUAN DEL ORO
Expertos en arqueología, aseguran que esta milenaria etnia se desarrolló en la meseta de los Lípez, eran semi nómadas utilizados como guerreros al servicio del soberano inca cuyos dominios abarcaban desde el Ecuador hasta el norte de la Argentina y Chile.

En la cuenca de los ríos San Juan del Oro, Cotagaita, Cazón, Toropalca, Calcha, Tumus-la, Vitichi, Chini Mayu (Cinti) se concentraron antiguos habitantes, debido a que había bastante agua para subsistir, tenían como fuente de alimentación la caza de animales silvestres: ciervos, patos, perdices, conejos; recogiendo frutos silvestres, pescando en ríos y lagunas; con el transcurso del tiempo aprendieron a sembrar el MAÍZ y otras hortalizas.

En las pinturas rupestres y petroglifos, se advierten secuencias de cómo cazaban animales estas milenarias etnias.

Los antiguos Chichas, utilizaban agudas lanzas, arcos y flechas con púas labradas en piedra, gradualmente domesticaron animales como a la llama, tras la llegada de los españoles criaron ovejas, cabras y aves de corral, adoptaron como animal de transporte a los burros, mulas y caballos, éste último se constituyó en el compañero inseparable de estos hombres.

Con el transcurso del tiempo, se consolidaron como expertos jinetes para montar “en pelo” (sin montura o silla), conformaron los famosos escuadrones de la legendaria CABALLERÍA CHICHEÑA, diestros para el combate utilizando agudas lanzas y machetes.

SOCOCHA CONSERVA ENIGMÁTICOS MENSAJES DEL PASADO MILENARIO
Pese al tiempo transcurrido, la cultura y presencia de los antiguos CHICHAS, se mantiene incolume y Sococha es el testimonio más fehaciente de esta milenaria etnia guerrera, este tesoro arqueológico del pasado misterioso hoy concentra la atención de los visitantes nacionales y extranjeros.

“Sococha, fue un centro distribuidor -dijo el Cap. Nav. Alfredo Saiquita- conectaba a Mojo por Selocha y Moraya por Lonte, esta ruta, era la más directa hacia Suipacha, Yuruma y Topexa.”

“En esta ruta prehispánica, existen caminos de piedra, adoquinados, trabajos de ingeniería hidráulica, tambos (paradas), pukaras (mirado-res), centros ceremoniales que las autoridades del sector de nuestro país se niegan a reconocer”, sostuvo Saiquita.

La milenaria etnia o cultura de los CHI-CHAS, se extendió al norte hasta Tuctapari, (cerca a Potosí) al este hasta el Cañón de Cinti, al oeste hasta Atacama y Los Lípez y al sur, hasta Humahuaca (Argentina).

Presumiblemente los antiguos Chichas a su retorno del Ecuador después de librar feroces combates en la guerra entre Huascar y Ata-huallpa trajeron en sus alforjas algunas costumbres, es el caso de los “TAMALES” y las “Chirriadas”, bocadillos elaborados con maíz molido.

En sus permanentes expediciones por el área rural, Saquita Villanueva, junto a su señor Padre, descubrió los sitios arqueológicos: Kanta Kala, Tinuko, Humamalllku, Kullumpa-mapa.

“MAUKALLAJTA” LA CIUDAD PERDIDA
Uno de los sitios arqueológicos que concentra la atención de los investigadores es Mauka Lllajta (Pueblo Antiguo) de los Chichas, este poblado tal vez el más grande de su época, tiene una superficie o mancha urbana de construcciones de 7 kms. de largo por 2 kms, de ancho, se encuentra a 6 kms, del actual poblado de Yuruma (Prov. M. Omiste).

Algunos arqueólogos, tienen la hipótesis de que Mauka Llajta, fue devastada por un terremoto, pues solo quedaron los cimientos de las anti-guas viviendas y que sus pobladores por seguridad se dispersaron y se asentaron en otras regiones del sur del Alto Perú.

Después de Mauka Llajata, también se ubican Chipihuayco y Chuquiago, ciudadelas y centros ceremoniales de los antiguos CHICHAS.

EL QAPAJÑAN: RED VIAL INCAICA
En la época prehispánica, el continente sud-americano, estaba unido por el Qapajñan (Camino del rico), desde Pasto (Colombia), hasta Calahoyo (Argentina), tenía una longitud superior a los 7.000 kms., por donde se desplazaban, las caravanas de los antiguos comerciantes, arrieros de llamas, que transportaban productos diversos de sur a norte y viceversa, con “tambos” (paradas) intermedias.

Sobre este camino prehispánico, Saiquita Villanueva, tiene una hipótesis: “la ruta utilizada por los Chichas antes de la invasión inca, era perfecta, los tambos ubicados en puntos estratégicos, eran seguros, abastecidos por varias poblaciones a lo largo y ancho del suelo chicheño, es decir, las expediciones salían de Tilcara, luego a Huamahuaca, Yavi, Yanalpa, Sococha, Tojo, Livi Livi, hasta llegar a Reynecillas e ingresar al Cañón de Cinti, evitando trepar a la meseta alta de Tajsara (Tarija), para culminar el trayecto en Salitre y poder descender al valle de Padcaya.

LO AUTÉNTICO DE LOS CHICHAS EXISTE, TESOROS DEL PASADO LO CONFIRMAN
En su edición 1.043 (4 dic. 2012) la revista Nuevos Horizontes, publicó los petroglifos y pinturas rupestres descubiertos en el Cañón de Cinti, cerca a Camargo, de alguna forma tienen relación con la cultura de los Chichas, y son objeto de investigación por los especialistas.

Osvaldo Rivera Cruz, Presidente del Comité del Centenario de Villazón (Segundo Nivel), junto a su directorio con patrocinio de YPFB, editaron un libro que se constituye en un aporte al trabajo de investigación, por cuanto los disertantes de un Foro de Debates (mayo del 2009) expusieron aspectos históricos y científicos sobre las milenarias etnias que con el transcurso del tiempo dieron paso a la fundación de Villazón en l909.

No se puede ignorar el pasado ni la vigencia de los CHICHAS, sus mensajes, están plasma-dos en rocas, cuevas, tanto en la cuenca del río San Juan del Oro y en el Cañón de Cinti, (Camargo y Villa Abecia).

Antenor Fernández Yañez cel. 73041229