2 de junio de 2014

LA FUNDACIÓN DE TUPIZA SEGÚN ALFREDO DOMÍNGUEZ

“ANIVERSARIO” DE LA FUNDACIÓN DE TUPIZA: ¿4 de Junio?

 

Por: Heberth Fernando Peredo-Banda (TORINÁSEO, Churo Chicheño)

“¡SE VA LA PRIMERITA!...”

 

En algún momento de su existencia, todo bicho que camina se pregunta: “¿cuándo vine a este Mundo? ¡Cuándo me hice visible? ¡Cuándo nací?...” Ni más ni menos, a todo asentamiento poblacional, pueblo o ciudad que se respete a sí mismo, en algún momento de su devenir le asiste tal preocupación. Y la misma parece lícita: el conocer la fecha (o al menos época) de su fundación, marcaría un antes y un después que ayudaría a ordenar los recuerdos y ubicarse ¡en el tiempo y en el espacio! Por supuesto, junto a ello, también se deja explícito el interés por conocer quiénes son nuestros padres o progenitores, los fundadores. Pareciera que, mientras no se tengan tales respuestas, vivimos en el limbo o, al menos alguno eso cree.

Con todo, antes de 1967, la población de Tupiza no había exteriorizado esta angustia existencial… La mayoría de los habitantes, por fortuna, no habíamos caído en cuenta de tal carencia. Con el 7 de Noviembre parecía que todos estábamos satisfechos. La historia posterior es de todos conocida: no se encontraron las pruebas históricas (Acta de Fundación, etc.) que corroboren tal información. Así, como por enfermedad de la mente (la desviación metafísica), tras de abstraer por operación lógica algunas características del objeto en cuestión, terminamos por creer en la realidad objetiva de las mismas: “4 de junio de 1574, fundación de Tupiza”. Desde nuestro punto de vista, no tiene sentido apoyarse en una falacia. Los argumentos a favor de una supuesta “fundación española de Tupiza”, son, ni más ni menos, sofismas.

Para nosotros, admitir tal, deja sin explicación una serie de hechos de los cuales da cuenta la arqueología y la etnohistoria y que (por razones aún no aclaradas) no son tomados en cuenta ni valorados adecuadamente. Y que, sin embargo, explican nuestra Identidad Cultural y nuestra existencia como Nación Chichas con una historia de más de 1.500 años antes de ahora. En otro lugar se ha hablado de esos hechos.

Aquí nos interesa acercarnos a esa longeva historia sociocultural que quiere ser borrada de un plumazo y porque TUPIZA bien se lo merece. Para ello acudo a la genial intuición poético-musical de Alfredo Domínguez Romero. Nuestro autor, tal como los antiguos pobladores de Roma o Cuzco, al no tener la datación exacta de la fundación de sus respectivas ciudades, basándose en hechos históricos relataron de una manera fabulosa la génesis de sus urbes retrocediendo a los tiempos míticos y fueron Rómulo y Remo y Manco Kápac y Mama Ocllo o los 4 hermanos Ayar, respectivamente, sus hacedores.

CONTRA EL OLVIDO Y LA DESIDIA


De no ser por la descarnada mano de la Muerte, este 9 de julio, Alfredo Domínguez estaría cumpliendo 76 años de fecunda vida artística. Lastimosamente, nos abandonó. Hace 34 años (28.01.1980), el Mal de Chagas se llevó de entre nosotros a un Genio, a un Chicheño, a un Cutipa.

Sin embargo, y como afirmaba con insistencia y fe profunda mi ya finada madre:

“Mientras Alfredo Domínguez no sea olvidado por nuestras paisanas y paisanos, por chicheñas y chicheños, por bolivianas y bolivianos, a quienes amó entrañablemente por encima de la distancia y la desidia, no morirá jamás. Sólo está muerto, incluso antes de morir, aquel que es olvidado...”  Y, sentenciando, concluía: “El olvido mata de una manera permanente y más cruel que la mismísima muerte...” (Marina Flores Banda).

Y, para que no quepan dudas, Carlos Chaplín escribió: ”El hombre no deja de existir cuando muere, sino cuando deja de amar”. Y Domínguez, en su obra vital y fértil, no ha dejado de expresar amor infinito a su Tupiza querido, a su “Pueblito Encantau”.

Alfredo Domínguez, “viajador”, poeta, músico, compositor, guitarrista, charanguista, dibujante, pintor, grabador, caricaturista, actor de teatro y cine. Chicheño y Universal. Es uno de los luceros que más brillan en el Cielo del país. Animado por la pasión de vivir, amó infinitamente la Belleza y la Libertad, Tupiza, sus Gentes, la Música, el Arte, la Naturaleza y sus Criaturas...

Con sano optimismo (y “no con un tonto optimismo”, como él mismo afirmaba) celebró la alegría de la continuidad de la Aventura Humana en la Tierra en todas y cada una de sus manifestaciones, convencido de que las fracturas no se dan en la Historia, sino en nuestras mentes.

¡ARRANCANDO!

El poeta-músico Domínguez, nos legó una de las epopeyas más bellas y breves que se hayan escrito y cantado: “TUPIZA” (En el álbum Algo más de Alfredo Domínguez, 1974).  Con un lenguaje mágico-animado y afectivo, Tupiza es una prolongación de los mitos primitivos, telúrico, luminoso, atmosférico y asimilado a fenómenos naturales, como la formación de las montañas y los valles, o civilizatorios, como en los orígenes y fundación de pueblos y el desarrollo de culturas y costumbres.

En principio cabe precisar que Domínguez, no está interesado simplemente en nombrar las cosas del Mundo, en inventariarlas o describirlas con fines estadísticos o sólo para dar cuenta de ellas. Con este lenguaje, no podría pasar de hacer canciones comunes y silvestres... El artista quiere ir más allá, escudriñar en las profundas cavernas del subconsciente los arquetipos colectivos.

Por ello mismo, el lenguaje que utiliza Domínguez reúne imagen, contenido ontológico y acción, percepción e ideación. Es un lenguaje de significación mágica, es decir, poético. Elevando a su auditorio por encima del plano habitual, cotidiano, lo envuelve en una atmósfera musical mágica, encantada. El poeta y músico, crea, inventa, fuera del mundo que existe, el mundo que debiera existir. Así, la magia, no necesita explicación artificial, pues mujeres y hombres de las comunidades rural-urbanas del país viven diariamente lo maravilloso.

Como en los tiempos antiguos, chicheñas y chicheños comunitarios continúan poniendo todo en el mismo plano, pues desconocen las categorías lógicas de la especie: la Naturaleza está indiferenciada. No hay frontera o lindero que separe el Mundo Mágico del Mundo Real. Y, por su parte, el artista establece o busca inesperadas relaciones entre el mundo social, aspectos de la vida cotidiana y el mundo de la Naturaleza.

ORIGEN Y FUNDACIÓN DE TUPIZA


Asombrados ante hechos extraordinarios, desde antiguo nuestros antepasados se han preguntado: ¿cómo se hizo el Mundo? ¿De dónde surgió el Hombre? ¿Por qué tanta maravilla en la Tierra: los valles, las montañas, las aves, el huracán y la brisa, el sol, la luna y el cielo? … ¿Cuándo se fundó Tupiza?

En los tiempos primigenios, el Sagrado Tumi (Cuchillo) de los Dioses, abrió de un tajo el Vientre de la Tierra: desde el valle de Cinti, atravesando el Chicheño, hasta el valle de Humahuaka; allí en medio:

            El Mundo se ha reservau

            Un campito muy sagrau...


El panteísmo de Domínguez identifica “Mundo” con el Dios “criador o hacedor de todas las cosas” (¿Con Ticci Viracocha? ¿O la Diosa de la Tierra,  Pachamama?), quien selecciona o elige un lugar exclusivo, sagrado, para un altar o para un destino especial definido por los Dioses. El poeta-músico ve la grandeza e inmensidad que le rodea y, en un esfuerzo por comprender el misterio de la Realidad, la imaginación de su pensamiento y creencias, crean el canto, crean el poema épico de la Fundación de Tupiza.

Por otra parte, en el futuro, es preciso investigar más para establecer si Domínguez identifica el “Valle de Tupiza” con la Fuente, Ojo de Agua, Pakarina, Manantial o Caverna de donde sale la Humanidad (en este caso, la Nación Chicha) para poblar el paraje que le fue asignado en el mito de Con Ticci Viracocha. En este sentido, recuérdese la importancia que tiene el Manantial que existe al medio de la ciudad de Tupiza y los numerosos pozos que antes existían o ahora están en desuso.

Para corroborarlo, la viuda de Domínguez, señora Gladys Cortez, en un diálogo que sostuvimos (La Paz, 18.08.2002), arribamos a la conclusión que para Alfredo Domínguez “el Arte construye el Mundo”. Las implicaciones de ésta y otras afirmaciones las vamos trabajando y publicando en otros lugares.
Ahora bien ¿quiénes y cómo fundaron Tupiza?...  (Cantadito:)

            Los Genios de la Tierra
            Lo han modelau,
            Con Cerros Colorados
            A cada costau.

De modo que, Domínguez, ubica el origen y la fundación de Tupiza en los tiempos míticos. En los tiempos en que los Dioses y Genios de la Tierra “trajinaban por estos lares modelando el mundo”: las cañadas y los montes, los valles y los ríos, el brotar de la planta desde la piedra y cómo se perpetúa en la semilla. Esta visión está clara en su Bailecito: Kantutita, etc.

Ciertamente, mucho antes de la llegada de los colonizadores españoles. Y cuando éstos hicieron su aparición por estos pagos, ya el valle estaba habitado y sus campos maduraban el maíz y otros frutos que alimentaban a las mujeres, varones, animales y plantas que vivían allí.

Arqueológicamente hablando, investigaciones sobre asentamientos de la Cultura Chicha (valles de Tupiza, Talina, Cotagaita, Icla, etc.) informan que se habrían producido en los primeros siglos de la Era Cristiana.

DUALISMO, RECIPROCIDAD Y COMPLEMENTARIEDAD: Brisa y Wichiko: Silbo-Tupiza


Por su parte y en una extraña coincidencia, Remedios Oviedo vda. de Daza, en su Vals Tupiza, afirma que un collar de rutilantes rubíes (los  “... Cerros Colorados / A cada costau”) y esmeraldas (los sauces) bordean adornando el valle de Tupiza.

El poeta Domínguez, interpreta la Historia del Mundo desde la concepción dualista propia de las Culturas no europeas u Occidentales. Propia del Chicheño, Andino, Amazónico... A la Izquierda: Uma, a la Derecha: Urqu. Urin y Anan. Hembra y Macho. Noche y Día. Oscuridad y Luz. Vida y Muerte, Siembra y Cosecha, hemisferios derecho e izquierdo del cerebro, bosones y fermiones... cuya existencia, por tanto, está respaldada por la ciencia contemporánea. En medio, entre ambos elementos de la oposición funcional: el ”Río Tupiza, orillas de sangre...”: el Valle y el Río Tupiza, como ámbito de los intercambios socioculturales, el Espacio de los Encuentros o Fiestas Comunitarias (e.g. el Tinku de la Fiesta de Reyes).

Por tanto, la visión de Alfredo Domínguez es coherente con las visiones científica, Chichas, Andina, Amazónica… Todos los sistemas del universo son polares y resultan de la integración de dos principios antagónicos y mutuamente excluyentes en una unidad superior: un principio “femenino”, oscuro-bajo-interno, de atracción, inclusión, asimilación, unión, contracción, cooperación, indiferenciación, integración, síntesis. Al que se le opone un principio “masculino”, alto-luminoso-externo, de repulsión, expansión, separación, competencia, expulsión, exclusión, discriminación, diferenciación, solidez, estructura y permanencia. Entre nosotros, el Tinku (encuentro) es la conjunción entre los opuestos, es la integración contradictoria de lo femenino y masculino, con las propiedades emergentes dichas. Análogamente, el Tao de la Cultura China es la conjunción entre los opuestos yin y yang, donde cada uno contiene una pequeña porción del otro.

En síntesis, el Universo es un sistema vivo que crece, se expande y se contrae en virtud de esas dos fuerzas originarias, contrapuestas y antagónicas, pero complementarias, lo que hace que la vida sea posible. Si sólo existieran las fuerzas de condensación (bosones), no sería posible la vida. Asimismo, si sólo existieran las fuerzas de expansión (fermiones) no se formarían las galaxias, el sol, los planetas, el hombre.

En la canción-epopeya de nuestro artista, el dualismo, la conjunción de opuestos, se expresa en la “Brisa” y el “Wichiko” y el resultado de la conjunción es el Silbo-Tupiza o “Pueblito encantau”. Aquí es preciso insistir que Domínguez, en su canción, nos recuerda que el Valle de Tupiza es uno de los antiguos Espacios Rituales o Sagrados, de intercambios socioculturales o Fiestas Comunitarias de la Cultura Chichas... Cantadito:

            Y la Brisa se ha asociau,
            Con su alegre sonrisa,
            Y el silbo del Wichiko

            Ha colaborau

           
El poeta-músico escucha las voces secretas que se lanzan entre sí los Dioses, Vientos y Aves. Esas voces se escuchan desde los tiempos en que los genios de la tierra “arreaban” las montañas como a mansas alpacas y que, cogiendo de la oreja a la Brisa, cual dócil serpiente, la arriman a los animales que hablan y ponen nombres a las cosas y a los pueblos:

Pa’ llamarle “TUPIZA”,
            “Pueblito Encantau”...

Además, los Dioses, con gran sentido de previsión, desde un principio, han trabajado asociados, apoyándose mutuamente, recíprocamente. La Brisa sola no lo hubiera logrado, ni por su lado el Wichiko. La Brisa necesita del Wichiko y éste de aquella para lograr un bien común, el bienestar de la Comunidad. Hay que aclarar que en la relación recíproca un individuo no puede ser más importante que el otro. La identidad de la Brisa incluye la identidad del Wichiko. Se trata de un parentesco invisible e irreductible que los une en y a causa de sus diferencias. Pero, además, este parentesco impide la competencia y el uso (o “explotación”) de uno por el otro. Lo contrario es una distorsión, desajuste y patología que puede terminar destruyendo el propio sistema.

En esta relación recíproca, Brisa se “asocia” voluntariamente brindando su “alegre sonrisa” como un Don que no espera retribución. Por su parte, Wichiko “colabora” con su “silbido” en una relación, a la vez, recíproca y complementaria. La compensación que ambos reciben es un valor espiritual y sagrado, que consiste en el hecho de haber participado en la génesis y la construcción del ser social y comunitario, la Fundación de un “Pueblito Encantau: Tupiza”. Cabe aclarar que el significado semiótico de “Pueblo” tiene una extensión y comprensión inclusivas: implica los habitantes (gentes, animales, plantas) y no sólo cerros, lagunas, casas, terrenos... en suma la Comunidad. Es el mismo que del vocablo qhichwa “llajta”, “chajra” (chacra). Aún recuerdo un paraje del valle: “Chajrawasi”. Domínguez parte desde esa comprensión.

Este modo de concebir la realidad, el mundo, la sociedad y el pensamiento humanos es actual, está vigente y rigiendo la vida de las comunidades Chichas y, en general, Andinas y Amazónicas, puesto que hay un continuum cultural entre todos los Pueblos del Continente. Por otro lado, esta concepción es expresada en qhíchwa de la siguiente manera: “Tukuy ima qhariwarmi: todo es hombre y mujer y en aymara: “Taqikunas, panipuniw akapachanxa: en esta vida todo es par”. Es de suponer que algo similar sucede en el Kunza.

Sin embargo, cabe aclarar que en el Mundo de la Nación Chichas, los componentes de la dualidad se encuentran en una relación dialéctica dinámica. Y no como algunos interpretan, como entes inmutables e inmóviles, de manera que, partiendo de una concepción dualista diferente del monismo Occidental, incomprensiblemente, caen en la incoherencia de asumir los polos de la dualidad como inmutables: Chacha es Chacha y no puede ser Warmi. Muy aristotélico, por cierto.

En cambio, en el mito Inca, Pachacamac era concebido como un ser dual: masculino y femenino ¡al mismo tiempo!  Como ocurre en la física cuántica (superposición entre partícula y onda): Si el antagonismo entre los polos de un sistema se intensifica por encima de cierto umbral crítico, se da entre ellos una paradójica conjunción de opuestos (a la vez afirmación y negación, positivo y negativo, inclusión y exclusión). Tal ocurre, como hemos dicho, en la conjunción de opuestos del ying y el yang, donde cada uno contiene una pequeña porción del otro. Y volviendo a nuestro artista, su intuición no podía ser más precisa: ¡la Brisa penetra en los pulmones del Wichiko y luego subiendo lentamente se vuelve flor de canto en la garganta del ave!

Si aceptamos la explicación inmutable e inmovilizante de los polos de la dualidad, como consecuencia tendremos que en este Mundo no hay lugar, por ejemplo, para la comunidad lésbica, homosexual, gay, etc.

A partir de lo dicho, en otro lugar, comentaremos más ampliamente la comprensión Chichas, Andina (Aymara-Qhíchwa), Amazónica de la dualidad, de la pareja, la complementariedad y reciprocidad, etc.

“ALGO MÁS... DE ALFREDO DOMÍNGUEZ”


Podrá quizá preguntarse cuál es la razón profunda del valor e interés durable y general por el Arte Poético, Musical y Plástico de Alfredo Domínguez. Nosotros pensamos que su obra es una contribución a la Cultura Chicheña, a la Cultura Boliviana, a la Cultura Universal, en sus diversos aspectos: estéticos, musicales, literarios, sociales... Podemos agregar una razón práctica, esencialmente educativa: como un excitante de la imaginación, un estimulante de la sensibilidad y, sobre todo, como una fuente de enseñanza de la Moral y del Arte. Así, si nos atenemos a las palabras de Giedion:

“Hoy el denominador común de credo y ritual, que en otro tiempo vinculaba a los hombres entre sí, ha perdido su fuerza. Mientras que en las Eras primitivas la magia, el mito y la religión suministraban al hombre una coraza espiritual contra el entorno hostil, hoy está desguarnecido y desnudo”.

Y, considerando que “... la Pachamama... forma parte vital del cosmos... es fuente de fertilidad,..., un elemento esencial en el ciclo de vida andino... representa para unos la Madre Tierra... El indígena proviene de la Tierra, la reverencia, y a ella regresa al concluir su ciclo personal. Con esta visión el hombre se considera parte integrante del medio ambiente y se adecúa a él.” (Citado por Roy Querejazu en su Prehistoria de Bolivia.1989)

A partir de ello, nos atrevemos a afirmar que la obra artística de Domínguez puede ser propuesta como esa “coraza espiritual”, de la que habla Giedion, frente a los nuevos mitos (la escuela, el libertinaje sexual, el consumismo y la globalización, por ejemplo), que hoy por hoy han puesto en riesgo la existencia del ser humano y el medio ambiente en el que habita. Toda vez que la Ciencia, en la perspectiva modernista, no garantiza la Vida, la conservación y uso adecuado de la Naturaleza ni ha logrado resolver la angustia humana, el vacío existencial frente a la incertidumbre, cabe, por tanto, cuestionar esa visión de Ciencia.

En esta dirección, nos asiste la sensatez suficiente para afirmar que la obra de Domínguez es un Don que no habríamos de rechazar.

ACLARANDO HUELLAS


Con todo, para Domínguez, esta manera de vivir, entender y explicar la Realidad, la vida, la génesis de su amado “Pueblito...” no sólo se origina en la Cosmovisión Chichas-Andino-Amazónica, sino que es corroborada por su práctica libertaria originada en su acercamiento al grupo anarquista Ideario y al Conjunto Teatral “Nuevos Horizontes” fundado:

“el 1° de mayo de 1946” y “gracias a la experiencia de Liber Forti en teatros argentinos, esta agrupación cultivará durante los muchos años de su existencia, una voluntad internacionalista, acogiendo en su seno a dramaturgos, escenógrafos, actores, pintores, escritores, músicos y bailarines procedentes de diferentes países sudamericanos. La verdadera formación artística de Alfredo Domínguez se llevará a cabo en esta institución” (Gladys Cortez vda. de Domínguez, 2002).

Aneja a “Nuevos Horizontes” y el grupo Ideario, se publicaba la serie de CUADERNILLOS “INQUIETUD” de Difusión Cultural. En su Colección SOCIOLÓGICA, publicaron la obra del anarquista ruso Pedro Kropotkine El Apoyo Mutuo (Tupiza, s/f.) Precisamente, en la Introducción del 3er. Cuadernillo, Kropotkine afirma:

“...la sociedad, en la humanidad,... se ha creado sobre la conciencia –aunque sea instintiva- de la solidaridad humana y de la dependencia recíproca de los hombres. Se ha creado sobre el reconocimiento inconsciente o semiconsciente de la fuerza que la práctica común de la ayuda mutua presta a cada hombre; sobre la dependencia estrecha  de la felicidad de cada individuo, de la felicidad de todos, y sobre los sentimientos de justicia o de equidad, que obligan al individuo a considerar los derechos de cada uno de los otros como iguales a sus propios derechos.” (El Apoyo Mutuo)

Así, Alfredo Domínguez nos lleva con las alas de su Arte Poético-Musical por esos caminos misteriosos de la magia, el panteísmo, el realismo mágico, el dualismo y la ayuda mutua, para hacernos descubrir los secretos del Mundo. Esos secretos que él ha descubierto más allá de la Vida y la Muerte, más allá de lo real y de lo fantástico: el Incendio Petrificado de los cerros que coronan el Valle Chicheño como gigantescos y benévolos guardianes del Altar de los Dioses Fundadores: TUPIZA, PUEBLITO ENCANTAU.-

Heberth Fernando PEREDO-BANDA (TORINÁSEO, Churo Chicheño), poeta, músico, educador e investigador Chicheño. Nació en Tupiza, Bolivia.



COMO YAPITA:
RÍO TUPIZA, ¡DEJAME PASAR!

(Tonada Chicheña)
Poema y música: TORINÁSEO, Churo Chicheño (Heberth Fernando Peredo-Banda)
Tupiza, primavera - noviembre 7, 1973

Río Tupiza,
¡Dejame pasar!
Orillas de sangre,
¡Dejame pasar!
No permitas que me quede
Mirando de balde.
Río Tupiza,
¡Quiero ir a bailar!

Río Tupiza,
¡Dejame pasar!
A la Fiesta Chura
¡Dejame pasar!
Pa’ cantarles la tonada
Que va retumbando
El bombo legüero
De mi corazón.

Río caudaloso,
¡No puedo pasar!
A lejanos pagos
Me has ido a dejar
Carpiendo mil sueños
En pueblos extraños
Ausente y perdido
¡No puedo coplear!

A la Flor del Alba,
¡Me la’i de robar!
Pa’ mi chicheñita
Se la’i de llevar.
Gavilanes de mi pago
Le andan correteando…
¡Por mi larga ausencia,
Me puede olvidar!

NOTA: La Tonada se compuso cuando la embriaguez por el “4to. Centenario” pretendió ignorar nuestras raíces Chichas. ¡Pasemos el Río!

REFERENCIAS:
Heberth Fernando Peredo-Banda (TORINÁSEO, Churo Chicheño)
Apartado Postal  7106 – La Paz, Bolivia.-
Teléfonos celulares  70308044 - 719 25 176 - 73052849
E-mails   <churo_peredobanda@hotmail.com>
                comunidadycultura@yahoo.es        

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4 comentarios:

  1. H. Fernando:
    Un abrazo y felicidades, que el impulso sea la continuación de la tonada tupiceña.
    Hace poco estuvimos con Willy Alfaro, dijo algo profundo, el Alfredo se ha ido joven. Soy costumbrista y canto tonadas y otras cosas más.
    Corrobora los argumentos que manejas, más allá de las referencias bibliográficas y lo que puedan haber hecho en otros siglos y épocas. Hay un lugar en la tierra que no merece ser reducida a una fecha o al recuerdo forzado de su bautizo. Tupiza es el chawpi de los Chichas. Así de simple.

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  2. ¡Gracias che!

    A Hebert por escribir el artículo, a José por publicarlo y a Guillermo por tan positivo comentario.

    Un abrazo.

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  3. Juan-Carlos Guzman4 jun. 2014 2:48:00

    Tupiza es la Capital del Departamento de los Chichas que los nortenos no quieren reconocer, pero esta en la sangre de todo chicheno.

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  4. Sería bueno hacer conocer esta historia de nuestra hermosa Tupiza

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